Heladas “queman” el aguacate en la Mixteca, Oaxaca

Las bajas temperaturas en este municipio remoto, distante 153 kilómetros de la Ciudad de Oaxaca, han bañado la vegetación de hielo y “quemado” 40 por ciento de las 30 hectáreas de plantaciones de aguacate.

En medio de la región Mixteca, donde abundan las comunidades empequeñecidas por el efecto de la migración, a este municipio se llega por un camino poco transitado, donde los tres últimos kilómetros carecen de pavimento.

En el centro de la población, de casi 50 kilómetros cuadrados, pocas calles han sido aplanadas con cemento, los servicios básicos son incompletos porque las viviendas carecen de drenaje.

La vida está casi apagada, pero es en el campo donde se observa gente pizcando lo que resta de la cosecha del maíz o regando las plantas de aguacate que lograron sobrevivir a la helada del 11 de diciembre pasado.

Justo eso hace Noé González con 49 árboles de 500 que en total tiene sembrados Héctor López Martínez en dos parcelas. Él es el habitante que más plantas tiene sembradas en tres hectáreas.

De los 500 árboles 200 se “quemaron” por completo y antes, con el exceso de agua de lluvia, otros 60 se secaron.

La cosecha de aguacate hass, una de las tres variedades que aquí se siembra, iba a empezar en marzo próximo, cosecharía entre 90 o hasta 100 kilos de aguacate por árbol.

Si en 2017 se lograron obtener 20 toneladas, Noé calcula que en este año “si mucho” conseguirán “unas 10, porque aunque no se quemaron del todo, fruto, flor y hojas de la parte superior de los árboles no resistieron la helada”.

A unos kilómetros de ahí, Alicio López Jiménez permite entrar al patio de su casa y muestra el efecto destructor del frío en sus 70 árboles de aguacate; ahora espera despojarlos de hojas, fruta y hojas secas con la esperanza que retoñen.

Él pertenece a una de las familias que hace más de 30 años empezaron a experimentar con la producción del aguacate y donde están los árboles más grandes, de ocho o diez metros; una helada de hace más de siete años también les afectó.

“En el año 2011 para el 2012 la helada mató como 40 plantas”, recuerda y mirar un árbol desprovisto de la mayor parte de sus hojas, pero con frutos, todavía colgando de las ramas.

Basta que tome un aguacate, lo abra con la fuerza de sus dedos como si exprimiera una naranja y muestre que su contenido ya no puede comerse.

Siguiendo el mismo camino que conduce a la casa de Alicio, en un cuarto de hectárea que pertenece a Gabriel Jiménez López, los restos de 60 árboles son el testimonio del efecto de las heladas, sólo uno se salvó porque crecía a la sombra de un sabino.

Así, empequeñecidos y sin hojas, con los tallos recortados, Valerio Catalino Martínez dejó sus 25 árboles de aguacate que en mayo cumplían tres años de haberlos sembrado.

A otros de plano debió arrancarlos por completó. Su hija, Olga Martínez Martínez, y su yerno Rubén Pérez Ramírez, cuidan lo que les quedó de otras cien plantas en terrenos cercanos al río.

En 2010 la helada le “mató” a Alicio 40 árboles de aguacate, en diciembre fueron 70. FOTO: Emilio Morales. (NADIA ALTAMIRANO. NVINOTICIAS)

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