Crece la pesca en México, impulsada por la pesca en aguas dulces

En 2016 México se colocó como el segundo país productor de pesca continental o de agua dulce de América Latina y el Caribe, con 200 mil toneladas de producto, tan solo debajo de Brasil que sumó 225 mil toneladas en ese año.

El país ocupó a nivel mundial el puesto 14 entre los mayores países productores de pesca continental, que incluye la acuicultura y pesca en otros embalses como lagos y presas, lo que representa un crecimiento del 32 por ciento con respecto al 2015, reporta el Estado de la Pesca y la Acuicultura 2018 (SOFIA, por sus siglas en inglés).

En el nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se reporta que en México respecto a la pesca en altamar o en agua salada, se registró un millón 300 mil toneladas de producción en 2016, prácticamente el mismo volumen que el año anterior, con lo que el país se colocó en el lugar 16 en el mundo en este rubro.

Respecto a otras naciones de América Latina y el Caribe, el país ocupa el tercer lugar en pesca marina, siendo superado por Perú con 3.8 millones de toneladas y Chile con 1.5 millones de toneladas.

El SOFIA 2018, expone que en el país 294 mil personas trabajan en el sector: 238 mil en la pesca y 56 mil en la acuacultura.

En total al 2016 se contabilizaron 76 mil embarcaciones con motor, incluyendo desde las menores a 12 metros y las mayores de 24 metros.

El reporte de la FAO pronostica que la producción de la pesca y la acuicultura crecerán en un 15 por ciento hacia 2030, pasará de un millón 732 mil toneladas a casi los dos millones de toneladas. Dicho crecimiento será mayoritariamente debido al impulso de la acuicultura, que crecerá en un 43 por ciento, pasando de 221 mil toneladas a 316 mil toneladas de producción.

El SOFIA advierte también de un aumento en las importaciones y una caída en las exportaciones del sector para el 2030. Se estima que las compras en el exterior de pescados y mariscos se incremente en un 80 por ciento y una disminución en las ventas mexicanas a otros países en un 15 por ciento.

Para 2030, la FAO pronostica un importante impulso al bajo consumo de pescado actual de América Latina y el Caribe, según un nuevo informe publicado hoy.

Según El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2018 (SOFIA, por sus siglas en inglés), la región verá un aumento considerable en su consumo total de pescado: 33%.

Esto es particularmente importante para la región, ya que actualmente es una exportadora neta de peces y un gran productor de acuicultura, pero tiene el menor consumo per cápita mundial: solo 9.8 kilos por año. En 2015, la región solo consumió 6,2 millones de toneladas de pescado, menos que todas las demás regiones del mundo, salvo por Oceanía.

Para 2030, se espera que el consumo total de pescado aumente en todas las regiones y subregiones, con un gran crecimiento proyectado en América Latina (+33%), África (+37%), Oceanía (+28%) y Asia (+ 20%).

En términos per cápita, se prevé que el consumo mundial de pescado alcance los 21,5 kg en 2030, frente a los 20,3 kg en 2016. El consumo per cápita aumentará en todas las regiones excepto en África (-2 por ciento). Las mayores tasas de crecimiento se proyectan para América Latina (+18 por ciento) y para Asia y Oceanía (+8 por ciento cada uno).

Sin embargo, a pesar de estos aumentos, el SOFIA pronostica que en 2030 aproximadamente el 71 por ciento de los peces disponibles para el consumo humano (184 millones de toneladas) se consumirá en los países asiáticos, mientras que las cantidades más bajas se consumirán en Oceanía y América Latina.

El SOFIA pronostica que para 2030, la región verá un crecimiento del 24,2% en la producción de pescado (pesca y acuicultura) de 12,9 millones de toneladas a 16 millones de toneladas.

Si bien actualmente solo el 4% de la población mundial dedicada a los sectores de la pesca y la acuicultura vive en América Latina y el Caribe, en la Amazonia brasileña, por ejemplo, los hogares obtienen el 30% de los ingresos familiares de la pesca.

Para 2030, se prevé que la producción acuícola continúe expandiéndose en todos los continentes, y se esperan mayores aumentos, en particular en América Latina, donde crecerá un 49%, de más de 2,7 millones de toneladas a más de 4 millones de toneladas.

En la actualidad 3,8 millones de personas trabajan en acuicultura en la región, el 2% del total mundial. El empleo en los sectores de la pesca y la acuicultura está creciendo moderadamente, mientras que la producción acuícola ha experimentado un crecimiento sostenido bastante alto.

América Latina y el Caribe sigue siendo una exportadora neta de pescado. Las exportaciones latinoamericanas, que comprenden principalmente camarón, atún, salmón y harina de pescado de Ecuador, Chile y Perú, se incrementaron en 2016 y nuevamente en 2017 por una mayor producción y un repunte de los precios del atún.

Para 2030, las exportaciones de pescado proyectadas de la región aumentarán en un 29 %, de 3,9 millones de toneladas en 2016 a 5,1 millones de toneladas. Las importaciones experimentarán un aumento aún mayor de 53%, de 2,3 millones de toneladas en 2016 a 3,5 millones de toneladas en 2030.

Las capturas marinas totales a nivel mundial fueron de 79,3 millones de toneladas en 2016, lo que representa una disminución de casi 2 millones de toneladas respecto de los 81,2 millones de toneladas en 2015. Las capturas de anchoveta de Perú y Chile -que a menudo son considerables pero muy variables debido a la influencia de El Niño- representaron 1,1 millones de toneladas de esta disminución. Sin embargo, en los últimos dos años, Perú continuó siendo el principal productor y exportador mundial de harina de pescado y aceite de pescado.

Los ecosistemas de agua dulce son fuentes importantes de peces comestibles y proveen alrededor del 40 por ciento de todos los peces destinados al consumo humano en los últimos años. En al menos 11 países de América Latina y el Caribe, el 20 % o más de las personas que trabajan en la pesca de captura trabajan en la pesca continental, aunque la pesca continental constituye sólo el 3 % de las capturas en la región.

El impacto de la pesca de captura continental puede centrarse en áreas específicas de un país: en Brasil, por ejemplo, el consumo promedio nacional de peces de agua dulce (de la pesca de captura continental y acuicultura de agua dulce) es bastante bajo – sólo 3,95 kg per cápita por año en 2013- pero en el Amazonas, este mismo consumo es cercano a los 150 kg per cápita por año.

La producción pesquera mundial continuará aumentando durante la próxima década, a pesar de que la cantidad de peces capturados en el medio natural se ha estabilizado y el crecimiento de la acuicultura -que antes era exponencial- ahora se ralentiza, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La última edición de El estado mundial de la pesca y la acuicultura (SOFIA, por sus siglas en inglés) informa que para el año 2030 la producción combinada de la pesca de captura y la acuicultura alcanzará los 201 millones de toneladas.

Se trata de un aumento del 18 por ciento respecto al actual nivel de producción, de 171 millones de toneladas.

futuro requerirá esfuerzos constantes para reforzar los regímenes de gestión pesquera, reduciendo las pérdidas y el desperdicio, y abordando problemas como la pesca ilegal, la contaminación de los ambientes acuáticos y el cambio climático, según el informe.

“El sector de la pesca es crucial para cumplir el objetivo de la FAO de un mundo sin hambre y malnutrición, y su contribución al crecimiento económico y la lucha contra la pobreza va en aumento”, aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva.

“Sin embargo –añadió-, el sector no está exento de desafíos, incluida la necesidad de reducir el porcentaje de poblaciones de peces capturados más allá de la sostenibilidad biológica”.

El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura señala que en 2016 se capturaron en el medio natural 90,9 millones de toneladas de pescado -una ligera disminución de 2 millones de toneladas respecto del año anterior-, debido principalmente a las fluctuaciones periódicas en las poblaciones de la anchoveta peruana asociadas al evento de El Niño.

En general, la cantidad de peces capturados en el medio natural se ha estabilizado a partir de la década de 1990, y se ha mantenido en gran medida estable desde entonces.

A pesar de ello, el mundo lleva consumiendo cantidades cada vez mayores de pescado desde hace décadas –20,4 kg per cápita en 2016 frente a poco menos de 10 kg/por habitante en la década de 1960 – gracias en gran medida al aumento de la producción de la acuicultura, un sector que se expandió rápidamente durante las décadas de 1980 y 1990.

En 2016, la producción acuícola llegó a los 80 millones de toneladas, según el SOFIA 2018, aportando el 53 por ciento de todo el pescado destinado al consumo humano.

Si bien el crecimiento de la acuicultura se ha desacelerado –experimentó un crecimiento anual del 5,8 por ciento entre 2010 y 2016, comparado con el 10 por ciento en las décadas de 1980 y 1990-, continuará aumentando en las próximas décadas, en especial en África.

Los esfuerzos para reducir la cantidad de peces que se descartan en el mar o se desechan después de la captura –por ejemplo, usando los descartes y recortes para producir harina de pescado- ayudarán también a cubrir el continuo incremento en la demanda de productos pesqueros.

Alrededor del 59,9 por ciento de las principales especies de peces comerciales que la FAO supervisa se pescan ahora a niveles biológicamente sostenibles, mientras que el 33,1 por ciento se pescan a niveles biológicamente insostenibles, situación que el SOFIA 2018 describe como “preocupante”.

Hace apenas 40 años, el 90 por ciento de las pesquerías monitoreadas por la FAO se explotaban a niveles biológicamente sostenibles, y solo el 10 por ciento se pescaba de forma insostenible.

Estas tendencias no significan necesariamente que no se haya avanzado para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14, que insta a la comunidad internacional regular de forma efectiva la pesca y la sobrepesca, la pesca ilegal y las prácticas de pesca destructiva, e implementar planes de gestión con base científica y enfocados a restablecer las poblaciones de peces.

Pero la FAO advierte que el mundo ha empleado estrategias desiguales para lograr una pesca sostenible, agravándose la sobrepesca y el estado de las poblaciones -demasiados barcos persiguen a muy pocos peces- en los países en desarrollo, que compensa la mejora de la gestión pesquera y del estado de las poblaciones ícticas en los países desarrollados.

Hacer frente a esta situación requerirá establecer alianzas eficaces, en particular en la coordinación de políticas, la movilización de recursos financieros y humanos y el despliegue de tecnologías avanzadas (por ejemplo, para monitorear la pesca).

El cambio climático y la contaminación son también motivo de preocupación.

Si bien las investigaciones sugieren que el cambio climático podría causar una variación de menos del 10 por ciento en los niveles globales de captura mundial de peces, se prevén cambios significativos en los lugares donde se pesca, advierte el SOFIA 2018. Es probable que las capturas disminuyan en muchas regiones tropicales dependientes de la pesca y aumenten en las zonas templadas del norte.

Los cambios en la distribución de las pesquerías tendrán importantes implicaciones operativas, gerenciales y jurisdiccionales, dice el informe. Será necesario investigar para desarrollar estrategias que permitan que la pesca y las especies que se explotan se adapten sin dificultades al cambio climático.

También será necesaria una mayor colaboración para abordar los problemas que los restos de los aparejos de pesca abandonados y la contaminación por microplásticos están causando en los ecosistemas acuáticos. Se debe dar prioridad a las medidas preventivas que reduzcan la basura marina y los microplásticos, a esfuerzos para actualizar los planes de reciclaje a las “economías circulares”, así como la eliminación progresiva del plástico de un solo uso, según el informe de la FAO.

Cifras clave de El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2018

  • Producción mundial total de pescado en 2016: 171 millones de toneladas
  • Volumen que procede de pesca de captura marina: 79,3 millones de toneladas
  • Volumen de la pesca de captura de agua dulce: 11,6 millones de toneladas
  • Cantidad obtenida de la acuicultura: 80 millones de toneladas
  • Cantidad de la producción consumida por los seres humanos como alimento: 151,2 millones de toneladas
  • Cantidad de la producción perdida por desperdicio y/o descartada después del desembarco y antes del consumo: 27 por ciento de todos los desembarques.
  • Valor de primera venta de toda la producción pesquera y acuícola en 2016: 362 000 millones de dólares EEUU
  • Parte que corresponde a la acuicultura: 232 000 millones de dólares EEUU
  • Número de personas empleadas en la pesca y la acuicultura: 59,6 millones
  • Porcentaje de mujeres: 14 por ciento
  • Región con mayor cantidad de pescadores y acuicultores: Asia (85% del total)
  • Número de buques pesqueros en el planeta: 4,6 millones
  • Mayor flota por región: Asia (3,3 millones de buques, 75% de la flota mundial)
  • Porcentaje de la producción mundial de pescado que ingresa al comercio internacional: 35 por ciento
  • Valor de las exportaciones de la producción de pescado: 143 000 millones de dólares EEUU
  • Ingresos netos de exportación para los países en desarrollo (37 000 millones de dólares EEUU), superando los de sus exportaciones conjuntas de carne, tabaco, arroz y azúcar
  • Mayor productor y exportador de pescado del mundo: China
  • Mayor mercado de consumo de pescado y productos pesqueros en el mundo: la Unión Europea. Segundo lugar: los Estados Unidos; tercero: Japón.
  • Mayores pesquerías insostenibles: Mediterráneo y Mar Negro (62,2% de las poblaciones sobreexplotadas), Pacífico sudoriental (61,5%), Atlántico suroccidental (58,8%)
  • Mayores pesquerías sostenibles: Pacífico oriental central, occidental central, nororiental, noroccidental y sudoriental (en conjunto <17% de las poblaciones sobreexplotadas)

El pescado es vida

El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura 2018 destaca la importancia de la pesca y la piscicultura para los medios de subsistencia de la población, incluidos millones de familias pertenecientes a algunas de las comunidades más pobres del mundo.

En todo el mundo, casi 60 millones de personas (el 14 por ciento de ellas mujeres) trabajan directamente en el sector de la pesca y la acuicultura, cuyo valor en primera venta de la producción en 2016 ascendió a 362 000 millones de dólares EEUU.

Los peces representan alrededor del 17 por ciento de las proteínas animales consumidas por la población mundial y, en total proporcionan a casi 3,2 billones de personas del planeta cerca del 20 por ciento de su proteína animal. Y el pescado representa un alimento muy nutritivo, especialmente útil para contrarrestar las carencias de micronutrientes.

Sin embargo, las tendencias mundiales pueden enmascarar las contribuciones cruciales a la dieta que supone el pescado en los países más pobres. Por ejemplo, en Bangladesh, Camboya, Gambia, Ghana, Indonesia, Sierra Leona, Sri Lanka y algunos pequeños Estados insulares en desarrollo, el pescado suministra el 50 por ciento o más de la ingesta proteica de la población. (CENTRO DE PRENSA FAO. Oficina México y Oficina Regional para AL y el Caribe)

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