Vainilla: oro negro de Veracruz, en riesgo

En los campos de Papantla se observa una delicada orquídea que va del sutil blanco al amarillo intenso, siempre con tallos oscuros, producto de vainas que cotizan siempre al alza. De hecho, este producto agrícola está entre los más caros del mundo.

Hablamos de la vainilla, producto otrora endémico, que en su momento fue considerado el “oro negro” de Veracruz. Actualmente, el 80% de la producción nacional proviene de Papantla, que alcanza más de 600 toneladas anuales de cosecha.

La producción de la vainilla no es un asunto menor, pero sí mal atendido en la localidad. Mientras en el mundo escasea y su demanda crece, a las autoridades estatales no parece importarles demasiado lo que ocurra con la única orquídea que es producida más allá de fines ornamentales.

Mientras, en otros sitios de producción como lo es Madagascar, a las orillas del Océano Indico, existen bandas articuladas para robar la vainilla ante la oferta millonaria del mercado, en Veracruz, cuna de la vainilla, los productores deben rascarse con sus propias uñas, poniendo en riesgo tanto un producto único y especial como sus propias vidas, pues el crimen, conocedor del valor de la esencia, ya ejerce presión en la zona.

Sin respaldo, los vainilleros están solos. Desde 2010, afirman, no reciben apoyos del gobierno estatal.

“Nosotros, y no por querer destacar el nombre de nadie, fuimos muy apoyados por el exgobernador Fidel Herrera. Recibimos apoyo verdadero. Él nos dio cien casas sombra para el cultivo de la vainilla. Si contemplamos que una casa sombra da entre 1 y 2 toneladas se traduce en un inmenso apoyo. Jamás volvimos a ser respaldados”, explica Crispín Pérez García, presidente del Consejo Estatal de Productores de Vainilla.

Pero no sólo es la ausencia de programas productivos o de respaldo, sino también de seguridad. Productores de vainilla aseguraron que deben enfrentarse constantemente a los saqueadores de parcelas, viéndose obligados a grabar sus iniciales o numeralias en las vainas, para así identificarlas en el mercado negro.

“Hay casos en que los productores llegan a sus tierras a checar sus vainas y se dan cuenta que otros hombres las están cosechando, es ahí donde se deshacen del productor para no ser denunciados”, es así como Crispín explica la muerte anual de por lo menos un compañero productor.

Es tal la riqueza producida por la vainilla, cuyo precio en el mercado oscila entre los 2.5 y 5 millones de pesos por tonelada, que existen bandas dedicadas en exclusiva a su robo y manejo en el mercado negro, sobre todo en lo que corresponde a los mercados de Asia.

Veracruz corre el riesgo que la situación que rodea a la vainilla alcance los niveles de violencia y problemática de Madagascar, la paradisiaca isla africana que ha caído presa de los traficantes y de los intermediarios de la especia, la segunda más cara del orbe después del azafrán.

Para evitarlo, los productores buscan la forma en que las autoridades gestionen canales de compra venta estables y legales, con el fin de eliminar a los intermediarios y mantener precios de acuerdo al mercado, el cual, en el caso de la vainilla veracruzana, está en Europa, pues hace un par de años rompieron el trato con un fuerte cliente: Coca Cola.

La refresquera solía comprar cantidades industriales de vainilla, pero tras monopolizar el mercado buscó la forma de disminuir el precio, lo que no gustó a los productores, quienes optaron por buscar nuevos mercados, mientras la industria sustituyó la esencia por versiones químicas.

“Teníamos relaciones con Estados Unidos, directamente con Coca Cola, ellos nos compraban vainilla para sus productos pero un día empezaron con quererla pagar más barata y defendimos el trabajo, el esfuerzo, dijimos que no. Ahora ellos usan químicos para dar el sabor de la vainilla a sus productos”, dice Pérez García.

La calidad de la vainilla veracruzana es tal que supera con creces a la de Madagascar, más cotizada en Estados Unidos por el tema ya explicado. La planta presente en el país africano es un clon de la de Papantla, llevada hasta la zona por los franceses a mediados del siglo antepasado.

Estándares internacionales revelan que la vainilla malgache tiene una concentración de entre 0.7 y 0.8 por ciento, mientras que la veracruzana ostenta entre un 3 y un 3.5 por ciento. La diferencia, a decir de Crispín Pérez García, se debe a que los galos se llevaron las plantas pero no la riqueza de la tierra veracruzana.

“Es fácil, no se llevaron la tierra de Veracruz, de Papantla, del totonacapan vainilla, sólo se llevaron el clon. Ellos para conservar ese primer lugar deben esforzarse más, pero jamás tendrán la calidad de la vainilla veracruzana cien por ciento papantleca”.

Lo dicho a pesar de las condiciones climáticas, cada vez más agresivas y complejas para los productores, que ven cómo hasta la mitad de sus vainas se caen antes de tiempo, convirtiéndose en merma.

Lo anterior debido a los cambios climatológicos que van desde intensas lluvias hasta granizadas que afectan las cosechas, así como lluvias ligeras que apenas humedecen 2 ó 3 centímetros de profundidad sin llegar a las raíces que es donde realmente se requiere el agua.

“Qué te puedo decir, ha habido muertos todos los años. Y es que en México después del cultivo del azafrán está el de la vainilla que para nosotros es un oro negro. Cada año tenemos que hacer frente a las afectaciones”, acepta Pérez García.

Además de la competencia internacional, los decesos a manos de los delincuentes y la falta de apoyo gubernamental, los productores papantlecos también hacen frente a las afectaciones ocasionadas por el clima.

De acuerdo con el presidente del Consejo Estatal de Productores de Vainilla del cien por ciento de las pérdidas generadas en la producción de las vainas al menos entre el 30 y el 50 por ciento se deben a la caída del fruto antes de tiempo.

Lo anterior debido a los cambios climatológicos que van desde intensas lluvias y granizadas que afectan las cosechas, así como lluvias ligeras que apenas humedecen 2 o 3 centímetros de profundidad sin llegar a las raíces que es donde realmente se requiere el agua.

“Que te puedo decir, ha habido muertos todos los años. Y es que en México después del cultivo del azafrán está el de la vainilla que para nosotros es un oro negro. Cada año tenemos que hacer frente a las afectaciones”.

México cuenta con cultivos de vainilla en Veracruz, San Luis Potosí, Oaxaca, Quintana Roo, Chiapas, Puebla y Tabasco, sumando en total a 7 mil 200 productores de los cuales 3 mil 200 son veracruzanos avocados en 23 municipios encabezados por Papantla de Olarte. (LA OPINIÓN DE POZA RICA)

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