El mercado de esferas de Chignahuapan no para pese a violencia

Con el récord de un millón de visitas en la temporada alta (octubre-diciembre), el Pueblo Mágico de Chignahuapan se ubica entre los más visitados en territorio poblano, no obstante estar ubicado entre los municipios en donde ha crecido la inseguridad; aún así, la preferencia turística sigue en aumento, tal vez atraídos por los colores y el brillo de las esferas.

Las cifras de la Secretaría de turismo Federal señalan que los Pueblos Mágicos del País aportan el 1.4% del Producto Interno Bruto nivel nacional; datos que contrastan con la creciente ola de inseguridad latente en esos productos turísticos. Las cifras del 2018 ubican al estado de México y a Puebla entre las entidades con los más altos índices de incidencia delictiva, con un registro de 179 mil 100 y 40 mil 100 crímenes, respectivamente, según la investigación periodística de Mara Echeverría: Pueblos mágicos bajo amenaza.

Para el destacado periodista J. Jesús Lemus, en su investigación de agosto de 2017, destacó que debido a que en los Pueblos Mágicos la presencia de fuerzas federales es limitada, carteles, bandas delincuenciales y grupos de autodefensa han aprovechado para buscar controlar las plazas en el narco menudeo; de ahí, Chignahuapan es el que más homicidios registra la fecha, pasando de 10 en 2015 a 19 en los ocho primeros meses de 2017, que representó un incremento de casi el 50%.

No son los únicos en la lista de destinos turísticos con esta denominación que se encuentren con notables cifras en delincuencia, Zacatlán, Cuetzalan y Xicotepec no podían ser omitidos. Añadiendo a esta lista Huahuchinango, San Andrés y San Pedro Cholula, según los datos de la Fiscalía General poblana, entre 2015 y 2016 de incidencia de delitos del fuero común aumentó en forma considerable.

A diferencia de pueblos mágicos como Cuetzalan y Zacatlán, donde la delincuencia si ha alcanzado al turismo en delitos de alto impacto como homicidios y asaltos, en Chignahuapan hay más seguridad hacia el turista, lo que tal vez se puede reflejar en los números de preferencia turística.

De acuerdo información proporcionada por el coordinador de comunicación social, Martín Martínez Vega, la temporada alta de turismo comprende los meses de octubre a diciembre, fecha en donde – tradicionalmente – la esfera se vuelve pretexto para visitar este Pueblo Mágico. Las zonas más visitadas es el centro, por los corredores artesanales, el centro recreativo del salto de Quetzalapa (aunque pertenece municipio de Zacatlán), los baños termales.

De acorde información que han logrado a través de los filtros, registros información que le proporcionen establecimientos de hospedaje y los centros recreativos, más las cifras de auto que ingresan por la caseta de la pista, el año anterior se superó el millón de visitas y durante los 15 días de la actual feria del árbol y de la esfera, en la edición de este año, que estiman más de 400 mil visitas.

Las investigaciones hechas por este reportero, en los últimos años, revelan que la cantidad de producción de piezas de seres difícil de estimar, aunque la producción y alcanza el conteo de millones de fueros producidos a lo largo del año, en más de 300 modelos y materiales, desde costos accesibles hasta precios más altos. La belleza de esas esferas y sus originales modelos cautivan a compradores nacionales, así como a compradores norteamericanos, europeos y hasta del Vaticano.

Sobre este último emblemático sitio europeo, las esferas de este Pueblo Adornaron la capilla de Guadalupe, del Vaticano. Un año después, por segundo año consecutivo, en la sede del Papa Benedicto XVI.520 esferas de color plata mate y azul cobalto, adornaron el árbol navideño de esa capilla católica.

Actualmente las cifras redundan entre los 200 y 420 talleres, ocho fábricas y más de 200 familias que se benefician directamente de la producción de esferas, muchas de ellas artesanales. No toda sido fácil, habido tiempos difíciles en los que han tenido que competir con productos chinos o, cuando la economía ha tenido crisis, improvisando con materiales más económicos.

EL ORIGEN

A cuatro años de su fallecimiento, el legado de Rafael Méndez Núñez prevalece como uno de los íconos que dan realce a este municipio en México y en el extranjero y que ha convertido a la empresa esferera en uno de los íconos más representativos de este Pueblo Mágico, a más de medio siglo de la fabricación de la primera “burbuja de cristal”.

EL ESFERERO

Según el testimonio de su esposa, Amparo Vázquez Quevedo y de la información proporcionada a través de la coordinadora de Comunicación Social (2016), Alejandra García Rodríguez, así como de la entonces regidora de Turismo y Equidad entre Género, Rocío Sosa Zamarripa, la historia del llamado padre de la producción de esferas de cristal en este municipio comienza en 1965, con su llegada a Chignahuapan.

“Como me gusta vivir aquí”, comentó más de una ocasión el distinguido michoacano, poblano por adopción. Ya se había encariñado con esta tierra que había visto nacer a personalidades como Gaspar Henaine “Capulina”.

Para el originario de Uruapan (Michoacán) sus estudios como ingeniero químico le dieron una visión diferente en la producción de esfera. Su método, disciplina y rigidez en su trabajo marcaron su legado. Eligió hacer esfera plateada, con los calibres adecuados, inicialmente del número seis y del número cero, lisa y sin decoración. Su mercado inicial: la capital del país.

No pudo evitar a los acaparadores que se convirtieron en sus principales clientes. No se daban abasto: 300 mil cajas se producían sólo para un cliente, de los tres que se volvieron sus más importantes compradores.

Así surgió la primera fábrica de esferas en Puebla, hoy con el nombre “Casa Méndez”. Como todo buen inicio, no había mucho capital y enfrentaban otros retos como comprar vídeo, materia prima de artesanía, porque en ese entonces había un monopolio. Tuvo que viajar hasta Monterrey (Nuevo León) para comprar un tipo de vidrio utilizado para la fabricación de lámparas. Tiempo después, pudo conseguir un tipo de vidrio que se fabricaba en Azcapotzalco (Ciudad de México, antes Distrito Federal), con el que pudo empezar a trabajar.

En 1970, tenía 25 obreros trabajando. Una década después empezó con la coloración de la esfera, sin diamantino, a pincel, siempre plateada. En esa misma década, empezó a “metalizar” la esfera, sin dejar el planteo, tradición que pertenece hasta hoy en día. Según doña Amparito, a su esposo le gustó la idea desde que estuvo en Guadalajara, a tal punto que se volvió uno de los sellos en la producción de esta artesanía de vidrio.

Así es como se empezaron a dar a conocer por todo el país y el extranjero. Exportaron a España, Venezuela y Estados Unidos, principalmente en lugares como California; fue de los primeros en exportarla. El primero en abrir camino.

Una buena producción tiene sus secretos. Doña Amparo ha compartido dos de ellos: que, desde su principio, la esfera cuente con los calibres adecuados y buen material: también el plateo es parte de la técnica y el método implementado por don Rafael, porque permite obtener toda la gama de colores que se necesitan. Eso ya le da una mayor calidad que resalta los terminados de cada pieza.

Calidad que fue reconocida por compradores de Venezuela y España, que aún con las limitaciones en la comunicación, que había en aquella época, se enteraron de esta artesanía y venían a comprarla por la calidad, el mejor de sus secretos guardados.

Un nuevo impulso llegó cuando el Ayuntamiento y el Estado también apoyaron en darlo a conocer. “Mi esposo era muy exigente y con mucha disciplina. Los obreros respondieron muy bien, eso hizo que tuviera un legado que los que hoy tienen sus fábricas, a su gente la tienen muy bien organizada, aquí aprendieron, aunque cada uno le ponga su toque de creatividad que les ha servido para crear nuevos modelos e ir avanzando”, dijo orgullosa.

EL AMOR

Ella nació en Jalisco. En Guadalajara conoció a don Rafael, aunque tuvo que esperarlo por casi cinco años para poder casarse y darle estabilidad a esta naciente industria. Ella se vino a vivir a Chignahuapan, desde 1970, también le gustó el lugar.

Recuerda a su esposo como un hombre muy bueno, honesto y respetuoso. Sus hijos nacieron en este Pueblo Mágico, aunque se fueron a estudiar a la capital poblana y allá hicieron sus vidas. Ninguno de ellos ha querido retomar el oficio legado de su padre.

LEGADO

Don Rafael falleció el 30 de agosto de 2014. En su honor hay un busto en el zócalo chignahuapense. A manera de homenaje, ese mismo año se coronó a su nieta, Karen Mendoza Méndez, como reina. En la ofrenda de las mil luces (tradición muy importante en esta localidad), se hizo un altar en su conmemoración, también en2014. Este año sólo se hizo un sencillo homenaje, algunos funcionarios colocaron una ofrenda floral. (ÉDGAR BARRIOS. EL SOL DE PUEBLA)

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