El Pueblo del Maíz ofrece un recorrido por la cultura Maya

Un olor a incienso, música y danza dan la bienvenida a los visitantes del Pueblo del Maíz, un lugar que invita a conocer la importancia que tuvo la isla de Cozumel para la religión, el comercio y la cultura Maya.

Cada visitante debe purificar su cuerpo y su alma antes de ingresar a este parque prehispánico de Cozumel que es recibido por personas hablantes de la lengua autóctona y ataviados con vestimenta prehispánica y un penacho de plumas de colores.

Se trata de un viaje al pasado, a conocer un poco más de los mayas: su modo de vida, la agricultura, la gastronomía, sus dioses, su medicina y mucho más. Es una experiencia integral que inicia cuando se saca agua de un cenote para purificar las manos.

De ahí, el guía invita a los turistas, ya sea nacionales o extranjeros, a conocer el campamento chiclero. ¿Quién se imaginaría que el chicle tiene su origen en el gran árbol del chicozapote y que su nombre es maya?

Aquí, el Pueblo del Maíz enseña a los visitantes a pedir permiso a la Madre Tierra para quitarle al árbol parte de su tallo y consumirlo como una goma de mascar a la que, por ejemplo, se le puede agregar hierbabuena para darle sabor.

El viaje sigue, con el chicle en la boca, hacia el templo de Ixchel para pedir por la fertilidad de la tierra que permitirá el florecimiento del Pueblo del Maíz y una vez entregadas las ofrendas el Xaman (dios que guía) purifica a los visitantes para entrar al Pueblo del Maíz donde se les recibe con una danza y ceremonia.

Además, está travesía se hace menos larga cuando el Búho, guardián del inframundo, realiza la danza del fuego dedicada al venerable Sol, y para ello suenan los tambores, símbolo del latir del corazón, que une a todos en uno solo en esta ceremonia llena de misticismo.

Una forma de conocer la vida de los antiguos pobladores es a través de palapas, pequeñas casas que ofrecen frescura a los invitados ante los intensos rayos del sol. Cada una tiene actividades únicas, donde los participantes no solo escuchan, también participan.

Es así como en la palapa dedicada al Señor del Maíz Hunal-ye enseñan el proceso de preparación y elaboración de las tortillas, y cada visitante siente la masa en sus manos y experimenta la preparación del alimento, además de degustar sikilpak (una salsa de semillas de calabaza).

En la palapa de Xunan kab, la mujer abeja, la que dio al pueblo los conocimientos medicinales de la miel, se muestran las propiedades medicinales que tiene la miel cuando se mezcla con otras plantas del huerto y que son herencia de la medicina maya.

En la palapa del cacao, dedicada a Ek-chuah (Dios el cacao), se conoce el proceso de la preparación del chocolate como alimento y como bebida, además de experimentar la preparación de su propio chocolate en un metate, al que se le puede agregar hierbabuena o un poco de picante que dan como resultado un sabor exquisito.

En la palapa del Soskil (fibra del enequén), el guía muestra la importancia del uso de esta fibra extraída de la planta del henequén, sus usos en la vida del pueblo en la gastronomía, vivienda y usos cotidianos.

El recorrido en este singular lugar termina cuando cada visitante se divierte en el juego de pelota maya. (IVÁN SANTIAGO. NOTIMEX)

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