Innovación para el fortalecimiento de la seguridad alimentaria

El pasado 16 de octubre, día mundial de la alimentación, se llevó a cabo en Mérida, Yucatán, un evento en el que se propuso que “el ramón, árbol que tiene 500 años de ser consumido en el área maya debe integrarse a la seguridad alimentaria de México”. Esta propuesta es ciertamente una innovación y de las conferencias magistrales que se dictaron durante el evento, se pueden presentar los cinco puntos esenciales que sustentan la propuesta:

1.- El integrar un árbol de la selva del trópico mexicano, que, por su alta productividad de semillas, es un eslabón para capitalizar la riqueza de nuestra biodiversidad en favor de una urgente demanda de apuntalar la seguridad alimentaria de nuestro país. El no depender sólo de gramíneas es una aportación novedosa a la que hay que darle un seguimiento puntual.

2.- Que, de la productividad registrada de este árbol, se podría reducir la importación de granos a nuestro país, que según informes de ASERCA es de alrededor de cuatro millones de toneladas diarias.

3.- Que este modelo permite proponer un nuevo sistema agrícola que consiste en volver a integrar la recolección como una parte fundamental en la cadena alimenticia. Esto se enmarca dentro de la propuesta que ha difundido este proyecto de “producir alimentos sin dañar el medio ambiente”. Se debe de agregar que, por los datos proporcionados, un árbol de ramón puede producir semillas durante al menos cincuenta años, y se tiene registrado que no se utilizan pesticidas, fertilizantes químicos ni otros productos que dañen el ecosistema, durante su ciclo de vida.

Se reporta que se han establecido al menos quince centros de acopio de semillas, en la península, lo que ha redundado en la creación de empleos por la recolección de las semillas que se pagan por kilogramo el equivalente al precio maíz, información que compartió la empresa Kishur y diferentes autoridades de la región que apoyan este modelo novedoso.

4.- Que este árbol es ampliamente conocido y utilizado por los habitantes del área maya de nuestro país, que según registros de los libros sagrados de los mayas el Popol Vuh y el Chilam Balam se trata una especie importante para la alimentación desde hace al menos 500 años.

5.- Información valiosa también fue proporcionada en el sentido de que este árbol es un gran captador de bióxido de carbono, que es perenne, resistente a sequías y huracanes, entre otras características, lo que le da un distintivo especial de participar en la mitigación de los efectos del cambio climático.

La propuesta no podría ser más afortunada en esos momentos de crisis, que se establece por el déficit en la producción de granos para sostener al sector pecuario. De manera sobresaliente se ha destacado que la harina de la semilla de este árbol puede ser una aportación importante para la alimentación humana, resaltando ser una alternativa para los celiacos. La propuesta, se pudo apreciar, está fundamentada en años de investigación básica que se ha hecho en esta región del país.

Durante el evento referido al que atendieron más de trescientas personas provenientes de estados del sureste mexicano, estudiantes, investigadores, productores, empresarios, amas de casa, entre otros, se presentaron 15 muestras gastronómicas de potenciales empresas interesadas en la comercialización de productos derivados del ramón. Estas muestras tomaron como base que la calidad de las harinas de estas semillas según reportan los investigadores del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) es un producto orgánico, libre de gluten, con un alto contenido de proteína superior a las gramíneas, un alto contenido de minerales como calcio y potasio y rica en algunos aminoácidos esenciales como la lisina.

De manera paralela se mostraron datos del uso medicinal que utiliza la corteza, raíces, hojas, el fruto o semillas de este árbol para diferentes males, dentro de los que destacan el efecto benéfico para curar el asma y también por ser un galactogogo que toman las madres durante la lactancia de sus hijos.

Uno de los distintivos que es obligado resaltar de la propuesta, es que fue hecha por el Centro para la Conservación y Aprovechamiento del Ramón (CENCAR), mismo que está integrado por diez instituciones de la región que se han integrado en lo que se podría llamar un proyecto bandera por la importancia de este árbol. Las instituciones participantes son: Instituto Tecnológico de la Zona Maya, Instituto Tecnológico de la Zona Olmeca, Instituto Tecnológico Superior del Sur de Yucatán, Instituto Tecnológico de Chiná, Instituto Tecnológico de Conkal, Instituto Tecnológico de Tizimin, SDR Campeche, Colegio de Postgraduados, Centro de Investigación Científica de Yucatán y la Universidad Interserrana del estado de Puebla. Dicho centro fue establecido el pasado 31 de agosto de 2018 en el Instituto Tecnológico de Chiná, en el que estuvo presente el secretario de Desarrollo Rural del estado de Campeche y los directores de las citadas instituciones, dando fe el director del consejo estatal de ciencia y tecnología del estado.

Este modelo de proponer proyectos bandera bajo la autoridad académica de un centro como el anteriormente señalado y que se integró con cero financiamientos del estado o de la federación, permite considerarlo como un ejemplo de lo que se puede hacer, dando lugar a un modelo que deben considerar las autoridades del ramo en este caso Seder, Semarnat y Conacyt y los gobiernos de los estados, para financiar el proyecto único en su concepción e integración en el país.

Como antecedente se anota que el proyecto nació hace diez años en el Centro de Investigación Científica de Yucatán con el título de Los servicios ambientales del ramón (Brosimum alicastrum). En este tenor en el 2016 el Instituto Tecnológico de la Zona Maya llevó a cabo un simposio para revisar algunos aspectos relacionados con las bondades de este árbol.

Se debe destacar que el evento referido recibió financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y de diferentes sectores de la localidad y el apoyo logístico del CICY. Las innovaciones señaladas en párrafos anteriores deben ponderarse porque numerosos jóvenes productores, amas de casa entre otros, han señalado su interés de crear microempresas con base a las bondades de este árbol. El reto es aceptar que el sector forestal apuntale la seguridad alimentaria de nuestro país. Esperemos que la propuesta prospere por el impacto que además está mostrando crear empleos, reduciendo la migración y pobreza. (ALFONSO LARQUÉ SAAVEDRA Y GEORGINA SANTANA ORTIZ. CRÓNICA)

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