Cosecha de Estados Unidos se queda sin inmigrantes por COVID-19

La pandemia de COVID-19 retrasó la llegada de inmigrantes estacionales que normalmente ayudan a cosechar trigo en Estados Unidos y dejó a los agricultores dependiendo de estudiantes, conductores de autobuses escolares, trabajadores despedidos de campos petroleros, entre otros para que rescaten la cosecha.

A medida que las cosechadoras se dirigen hacia el norte desde las llanuras del sur de Texas y Oklahoma, los agricultores y las empresas tienen dificultades para encontrar y mantener trabajadores. Cualquier retraso en la recolección podría elevar los precios del trigo y generar problemas para asegurar el suministro de productos como pan y pasta.

EU es el tercer exportador mundial de trigo, un cultivo de gran demanda durante la pandemia. Una escasez laboral sostenida podría afectar las cosechas de soja y maíz que comienzan en septiembre.

Josh Beckley de Beckley Harvesting Inc., con sede en Atwood, Kansas, generalmente cuenta con 30 por ciento de trabajadores inmigrantes. La visa más común para los empleados agrícolas migrantes es la H-2A, que les permite permanecer en EU durante meses para trabajar en granjas.

Este año, Beckley no tenía trabajadores extranjeros en su equipo. Ha tenido problemas para encontrar reemplazantes, y muchos estadounidenses no están dispuestos a aceptar moverse durante meses a través del cinturón agrícola del país.

Por su parte, el presidente Donald Trump, celebró un reporte gubernamental que mostró que el país sumó 4.8 millones de empleos y que la tasa de desempleo bajó a 11.1% en junio, cuando los estados empezaron a permitir la reapertura de los negocios tras los cierres.

Pero Florida reportó ayer 10 mil 109 nuevos casos de coronavirus, un récord en este estado del sureste de EU que ha reportado miles de contagios por día entre su población más joven.

Con los contagios de COVID-19 aumentando a niveles récord, el gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció que todos los texanos deben usar cubrebocas en lugares públicos en los condados donde haya más brotes. También que las reuniones sociales en interiores se limiten a 10 personas. (EMMA ALEJANDRA. EL HERALDO DE MÉXICO)

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