“Refrescos debilitan sistema inmune, lo que genera vulnerabilidad ante COVID”

Una radiografía del producto Coca-Cola publicada por la El Poder del Consumidor en 2013 señala que la bebida contiene 12 y media cucharadas cafeteras de azúcar, lo que cubre de 180 a 252 por ciento el máximo que un adulto debe de consumir en un día. Si un niño consume una botella de 600 mililitros —el tamaño más consumido de este producto— está ingiriendo del 315 a 420 por ciento de la azúcar máxima tolerada en un día. Adicionalmente, el producto contiene Caramelo IV, colorante asociado al riesgo de padecer cáncer.

Es por ello que la organización, eje de la Alianza por la Salud Alimentaria, señala que la bebida no es recomendada para consumo habitual de adultos y mucho menos de niños. “La cantidad de azúcar que contiene es excesiva, lo cual se asocia a tener mayor riesgo a padecer diabetes mellitus a mediano plazo”.

Adicionalmente, enfatizó que consumir bebidas azucaradas con tanta azúcar y además con aditivos que se han demostrado provocar daños en la salud es de alto riesgo.“No vale la pena exponer al organismo a recibir algún daño a través de la ingesta de dichas bebidas, siendo que existen alternativas totalmente viables y mucho más baratas”.

En 2015, el estudio Estimated Global, Regional, and National Disease Burdens Related to Sugar-Sweetened Beverage Consumption in 2010, de la Escuela Friedman de Políticas y Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Tufts (EU), señaló que en el mundo se registraron 184 mil muertes anuales prevenibles en 2010, debido al consumo de azúcar; en México, esta ingesta estaría relacionada con 24 mil fallecimientos, 404.5 por millón de habitantes. Su autor y rector de la universidad, Dariush Mozaffarian, presentó en México, en 2014, los adelantos de la investigación.

Por si fuera poco, la producción de estas bebidas también es un problema para el medio ambiente: obtener un litro de refresco requiere de hasta 618 litros de agua fresca, de acuerdo con el estudio Transnational corporations, obesity and planetary health, publicado en The Lancet.

En el contexto de la pandemia, la Alianza por la Salud Alimentaria ha enfatizado que el alto consumo de bebidas azucaradas y comida chatarra aumenta vulnerabilidad frente al COVID-19. Antes de que la pandemia se propagara por el país, previo a las alrededor de 40 mil muertes actuales, organizaciones de la Alianza alertaron que el alto índice de obesidad y comorbilidades causadas por la mala alimentación y consumo de estos productos generaban una alta vulnerabilidad de los mexicanos ante el nuevo coronavirus.

VENENO EMBOTELLADO. La semana pasada, después de que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud, Hugo López-Gatell, llamó a estas bebidas endulzadas “veneno embotellado”, y la posterior respuesta de la industria —a través de la ANPRAC— que le solicitó al funcionario no “estigmatizar a la industria refresquera”, el tema fue debatido en las redes sociales, específicamente en Twitter, donde fue trending topic a través del hashtag #VenenoEmbotellado.

“El énfasis con el que las autoridades de salud se han manifestado contra este y otros productos procesados y no saludables es bastante positivo”, señala en entrevista Ana Larrañaga, Coordinadora e investigadora de la Coalición ContraPESO, perteneciente a la Alianza por la Salud Alimentaria.

Añade que si bien se sabe, con base en abundante evidencia científica, sobre el riesgo a la salud de estos productos, las autoridades de salud en administraciones pasadas no habían sido tan específicas de llamar a los productos no saludables por su nombre.

“Esto impacta en cómo lo ve la gente y aunque el subsecretario López-Gatell ha mencionado en varias ocasiones el riesgo del consumo de estos productos, la polémica vino en estos días por llamar a las bebidas ‘veneno embotellado’, lo que detonó la inconformidad de la industria”.

La especialista recuerda que la reacción de la industria ha sido instantánea y en oposición a la salud pública, lo que concuerda con el tipo de manifestaciones contra el nuevo etiquetado de productos procesados, el cual entraría en vigor en los próximos meses. “La oposición y cabildeo en contra fue muy fuerte e incluso han llamado a llevar a cabo amparos hasta las últimas instancias. Su comportamiento ha sido muy irresponsable”.

En mayo, El Poder del Consumidor invitó a expertos del Centro de Investigación en Nutrición y Salud (CINyS) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) para exponer sobre el tema de la alimentación y sus efectos inflamatorios, su impacto en el sistema inmunológico y sus repercusiones en la vulnerabilidad frente a la pandemia de COVID-19.

En su presentación, Mario Flores, Director de Vigilancia de la Nutrición del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP explicó cómo la inflamación crónica presente en las personas con sobrepeso, obesidad, diabetes y otras enfermedades debilitan al sistema inmunológico.

“Algunos alimentos y bebidas, sobre todo los que contienen altas cantidades de azúcar, grasa saturada o grasa trans pueden agravar esta inflamación”. Añadió que la inflamación producida por la obesidad o por el consumo excesivo de estos alimentos afecta la respuesta inmune contra enfermedades infecciosas y que el proceso inflamatorio inducido por la obesidad y los alimentos poco saludables “podría hacer que las personas fueran más vulnerables al COVID-19”.

Pero el consumo de bebidas azucaradas no sólo tiene un impacto en la obesidad, apunta por su parte Larrañaga, sino también en el control de la glucosa y resistencia a la insulina en personas que no padecen sobrepeso u obesidad. “También generan caries, principalmente en niños, no sólo por los azúcares, sino por los ácidos que afectan el esmalte de los dientes, lo cual es independiente al peso corporal”.

La especialista agrega que el INSP publicó recientemente un estudio que señala cómo su consumo genera una inflamación generalizada en células y ocasiona una disminución de la respuesta del sistema inmune, independientemente del peso corporal. “Esto es muy importante ante la pandemia por COVID-19, por lo que las personas deben saber que estos productos impactan su salud y que deben disminuir su consumo”. (ISAAC TORRES CRUZ. CRÓNICA.)

Deja un comentario