Importación de papa de Estados Unidos pone en riesgo al campo por el ingreso de plagas inexistentes en el país

La Industria de Protección de Cultivos comparte la preocupación de la Confederación Nacional de Productores de Papa de la República Mexicana ante la decisión de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que negó el amparo a la importación de papa fresca de los Estados Unidos, por ser un peligro para la fitosanidad de la papa mexicana, pero también del tomate y del chile, ya que estos cultivos pertenecen a la misma familia de las solanáceas. Tan solo el valor de la producción de los cultivos de papa ascendió a 14 mil millones de pesos en 2020, ocupando el quinto lugar en consumo por los mexicanos después del maíz, trigo, arroz y frijol.

La preocupación del sector se fundamenta, además, en el hecho de que el presupuesto para el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), órgano encargado de prevenir la introducción de plagas y enfermedades al país que afecten el sector agroalimentario, ha visto seriamente reducido su presupuesto en la actual administración. En 2018 el presupuesto del SENASICA era de más de 6, 881 millones de pesos; para el primer año de la administración, el presupuesto fue de 4, 128 millones de pesos, es decir tuvo una disminución de 2, 700 millones de pesos. En 2020, el presupuesto siguió bajando para quedar en 3, 748 millones de pesos y para 2021 la reducción fue de 317 millones, destinándose a este rubro 3, 431 millones de pesos. En síntesis, la actual administración ha dejado de apoyar a un sector fundamental para asegurar la sanidad e inocuidad de la producción de alimentos.

Otro punto clave que incrementa el riesgo para los cultivos producidos en el país es que las pérdidas estimadas para la producción agrícola por plagas y malezas  ascienden al 40%, razón por la cual no solo es imprescindible que los agricultores sigan utilizando los insumos necesarios para proteger sus áreas de cultivo, sino que las autoridades fitosanitarias del país refuercen la vigilancia para evitar mayores afectaciones al único sector de la economía que ha registrado crecimiento durante la actual administración.

A todo lo anterior se suma la visión que la actual administración tiene del campo mexicano en la que quiere imponer un modelo agrícola que limita el uso de innovaciones tecnológicas y el uso de productos para la protección de cultivos, mismos que han sido aprobados por órganos reguladores internacionales de Estados Unidos y la Unión Europea.

Con el fin de seguir impulsando a un sector clave de la economía nacional, como lo es el agroalimentario, la Industria de Protección de Cultivos reitera su disposición a colaborar, en todo momento, con las autoridades fitosanitarias y evitar así una afectación mayor al sector, el cual obtuvo más de 289 millones de toneladas de alimentos el año pasado, con un crecimiento de 0.6%, a pesar de los estragos causados por la pandemia que afectó a las cadenas productivas de la economía mexicana.

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