Productoras de calabaza dejan de vender pepita e innovan con la pulpa

Mujeres productoras de calabaza, bajo su propia marca “Semillas de oro el arenal”, innovan para darle valor agregado al fruto mediante su transformación en distintos productos. / Jesús ZEMPOALTECA.

Mujeres dedicadas a la producción de calabaza de castilla de las localidades Loma de Junguito y Ávila Camacho, municipio de Altzayanca, decidieron innovar y darle valor agregado al fruto mediante su transformación en distintos productos, desde agua de calabaza hasta cosméticos.

Regidas bajo su propia marca “Semillas de oro el arenal”, el grupo de 21 mujeres determinó aprovechar la pulpa de la calabaza, ya que su producción se centraba en la semilla, pero el kilo es muy bajo y el desperdicio es mucho.

“Tenemos un año de haber empezado con el proyecto, pero inició porque vimos que la calabaza se desperdicia en exceso, quisimos darle el llamado valor agregado para hacer el campo más rentable”, recordó Susana Campos Vázquez, una de las productoras.

La innovación inició con la elaboración de agua de calabaza, mole con semilla pelada, pipan con semilla completa, el mole verde con semilla triturada, la semilla tostada, tarta de mermelada, conservas y otros productos de belleza como shampoo y jabones.

Dijo que el apoyo que reciben de la Secretaría de Fomento Agropecuario (Sefoa), es la asesoría técnica e intentan aterrizar un proyecto de una bodega para convertirlo en centro de acopio y seguir industrializando la semilla.

“Somos productoras de calabaza, nos dimos cuenta que la pulpa se desperdicia mucho y por eso optamos por rescatarla, la intención es tratar de acaparar el mayor número de calabazas para que podamos transformarla a lo largo del año y venderlo en mercados locales”, explicó Carmen Alarcón Hernández, otra mujer emprendedora.

Aseveró que una calabaza en el mercado cotiza de 20 a 25 pesos, pero casi no se comercializa por unidad en esa zona de la entidad, lo que más vendían era la semilla de calabaza, a pesar de que su valor es muy bajo.

“La pepita cuesta de 35 a 40 pesos el kilo, lo cual quiere decir que es poco rentable en comparación de los productos transformados como el jabón que vale 120 pesos o el mole preparado cuyo costo es de 80 pesos”, concluyó. (JESÚS ZEMPOALTECA. EL SOL DE TLAXCALA)

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