Seguridad Alimentaria un derecho humano frente al COVID-19

En torno a esta grave crisis que vivimos en todo el mundo a razón de la pandemia generada por el COVID19, se nos han venido encima a todos los seres humanos, un montón de problemas de todo tipo, lo cual invariablemente están íntimamente ligados a la violación de los derechos humanos fundamentales que debemos de contar todos por el solo hecho de existir, mucho se ha hablado del derecho a la salud, el derecho al trabajo, el derecho a seguridad social, etc., pero poco se está hablando del derecho a la alimentación como un derecho humano universal que se logra solo y solo si todas las personas tienen acceso y disponibilidad a alimentos adecuados en todo momento, sin discriminación de ningún tipo.

Derecho que debe ser protegido por el Estado y el cual debe ser cubierto a través de sus cuatro dimensiones; utilización, disponibilidad, acceso y estabilidad, para lograr la seguridad alimentaria que debemos gozar todos los seres humanos, se debe actuar desde múltiples dimensiones, lo cual nos representa que tiene que ser un proceso de largo tiempo para que se deconstruyan los sistemas alimentarios para participar menos en asistencialismo y más en inversiones inclusivas en la agricultura, zonas rurales, salud y educación, en el empoderamiento de los pequeños productores, en fortalecer los mecanismos de protección social para la reducción de riesgos, esto como lo puede ver mi estimado lector, nos llevara mucho tiempo y hoy urge hacer algo porque literalmente en el mundo está muriendo la gente de hambre y no solo en países africanos, por lo mismo no podemos proyectar poner fin al hambre en una o dos décadas, ahora tenemos que pensar en lo que hace falta EN ESTE MOMENTO, urge proveer de insumos a nuestra gente o de dinero para que se compren los insumos básicos vitales. Urge hacer algo ya.

La Encuesta Nacional sobre Salud y Nutrición (ENSANUT, 2012) reportó que, en México, 80.8 % de los hogares que viven en el estrato rural presentan algún nivel de inseguridad alimentaria; en el estado de Puebla esta condición alcanza 71.8 %

Para el 2018 Coneval señala que en el Estado de Puebla hay más de 4 millones de personas en alguna condición de inseguridad alimentaria, resaltando que tenemos 524 mil personas con inseguridad alimentaria SEVERA lo cual representa al 8.2 por ciento de la población en la entidad. Además, revela el incremento de los ciudadanos en esta condición, pues en el 2016 se estableció que eran 493 mil personas que representaban el 7.9 por ciento.

En Enero del 2016 en el municipio de Xochiapulco Puebla, se hizo un Análisis de la seguridad alimentaria en los hogares de dicho municipio; los resultados muestran que el 54% de las familias no tiene acceso económico a los alimentos y el 64% sí accede mediante la agricultura familiar, con la producción de maíz, frijol y hortalizas; con un déficit de cuatro meses al año, no obstante cubren una suficiencia alimentaria de 1,979 kcal, lo cual es insuficiente en comparación al consumo óptimo de 2,415 kcal.

En cuanto a la generalidad en el Estado se advierte que la inseguridad alimentaria es motivada por la escasa calidad y diversidad en la disponibilidad de los alimentos, el bajo acceso a estos, la utilización o ingesta inadecuada y la inestabilidad en el acceso a los mismos por sus costos y producción, esto representa el incumplimiento de las cuatro dimensiones base de la seguridad alimentaria; utilización, disponibilidad, acceso y estabilidad.

Estimado lector todo esto que les comparto es antes de la pandemia, así estábamos en Puebla, hoy en todo el mundo la inseguridad alimentaria se disparó y estamos en todo el globo terráqueo con números en realidad alarmantes, seguramente el Puebla, estamos viviendo un escenario similar al del resto del mundo.

Pero como enfrentamos esta grave situación, los gobiernos en todos los niveles tienen que replantear sus Programas Bajo Resultados y enfocarlos a transversalizar sus acciones desde una perspectiva de derechos humanos teniendo como uno de los ejes fundamentales la ruta hacia la seguridad alimentaria en su demarcación, hoy por hoy muchos gobiernos en el País y en Latinoamérica están tratando de cubrir esta necesidad bajo los esquemas tradicionales, como lo son el proveer apoyos en especie como apoyos alimentarios, de salud y bienestar, ayuda que en estos tiempos suman y se agradece, pero también, eso representa la aplicación de recursos enormes para su operación, se tiene que continuar o no con este apoyo, por supuesto que si se tiene que seguir designado grandes recursos públicos para proveer estos insumos de primera necesidad, pero también se tiene que caminar hacia la construcción de la acción de gobierno del hoy denominado SALARIO MÍNIMO VITAL, urge que en todo Latinoamérica hoy por hoy se replante el apoyo directo en dinero y no solo en especie, es una exigencia que desde la sociedad civil se esta planteando y la cual ya hizo eco con algunos integrantes de la coalición juntos haremos historia y que esperemos pronto se pueda otorgar en todo el País.

Urge en México destinar por lo menos al inicio del programa de Salario Mínimo Vital del 1% del Producto interno bruto para cubrir las necesidades en una primera etapa de aquellos que fueron dados de baja del IMSS, ISSSTE o cualquier institución de seguridad social desde el mes de Marzo 2020 hasta tres meses después de que se regrese a la normalidad en el país, una segunda etapa que deberá ir cubriendo paulatinamente al porcentaje total de los hogares que viven en el estrato rural presentan algún nivel de inseguridad alimentaria; apremia reactivar la economía desde la base, esto obliga al Estado ampliar la base de servicios de seguridad social en el País para todas y todos los mexicanos, necesitamos se comprometa la reactivación de los hospitales que gobiernos pasados abandonaron, tenemos que pensar ya en como gobernaremos hoy, pero también como lo plantearemos para el año que viene, urge motivar los huertos urbanos y de traspatio en plena ciudad, en zonas semi rurales y rurales construir procesos favorables al comercio local, fortalecer al micro comerciante y micro productor, romper de una vez por todas con las mafias de intermediarios, comprometer a cada local de cadena comercial y tiendas de conveniencia a establecer el derecho de exclusividad en sus productos y contar con ser primeros en la venta de sus productos antes que los grandes productores, urge el marco normativo que proteja al ser humano de los abusos que ya se viven de bancos, prestamistas, tiendas, aseguradoras, escuelas, etc., urge acelerar las gestiones para que la Comisión Federal de Electricidad encuentre los mecanismos óptimos que permitan al usuario tener beneficios en esta gran depresión motivada por la pandemia, algo que se y me consta que está sucediendo es que el INFONAVIT está poniendo en pausa los pagos de aquellos usuarios que han sido despedidos, seguramente lo mismo está sucediendo en otros rubros.

En fin, urgen acciones que motiven la deconstrucción de nuestros pensamientos frente a estas nuevas realidades.  (LUIS SORIANO PEREGRINA*. E-CONSULTA)

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