Beneficios de tomar vino tinto, ¿mitos o realidades?

No cabe duda que los seres humanos somos crédulos por naturaleza. A veces por tradición o por los rumores de boca en boca, nos hemos creído algunos mitos que al escucharlos pueden hacernos mucho sentido, ya sea porque alguien especial nos lo compartió y nos convenció —hola, familia y mejores amigos— o porque lo escuchamos en alguna rincón fidedigno. Sin embargo, qué dichosos somos cuando alguien nos saca del error en el que estábamos metidos. Bajo esta premisa de precaución y alivio, platicamos con Pilar Meré, sommelier, consultora y wine educator de los vinos Rioja, sobre los beneficios de tomar vino tinto y algunos de los principales mitos que hemos escuchado sobre esta bebida.

Cuando los expertos recomiendan tomar vino tinto para mejorar la salud, no nos están diciendo que es bueno tomar botellas completas diariamente; la dosis recomendada, según Pilar, es de una o dos copas al día. A continuación mencionaremos algunos de los beneficios que podemos obtener de esta práctica.

El vino tinto contiene muchos antioxidantes, puesto que las uvas con las que se elabora tienen una mayor cantidad de polifenoles, con lo que se destruyen los radicales libres y se previene el envejecimiento. Un estudio público refiere los polifenoles pueden tener efectos positivos en la función cardíaca, la reducción de las enfermedades cardiovasculares, la arteriosclerosis y los ataques cardíacos, así como la reducción del riesgo de hipertensión y diabetes.

Asimismo, uno de los antioxidantes más potentes que contiene el vino tinto es el resveratrol, “el cual tiene una incidencia directa en el cerebro”, comenta Pilar, quien asegura que puede reducir el riesgo del Alzheimer, porque en un consumo moderado y constante, favorece la memoria.

También se ha detectado que es preventivo para algunos tipos de cáncer (pulmonar, en la garganta, en la lengua), aunque Pilar es enfática en que para ver las bondades del vino tinto en el organismo se necesita llevar una vida sana per se, es decir, comer bien, hacer ejercicio, evitar el tabaco, por mencionar algunas características.

El vino es un relajante, por lo que algunos cardiólogos recomiendan tomarlo en las noches. La dosis debe ser una copa diaria (150 ml), sin excederse, para ver los resultados preventivos. También es un vasodilatador, por lo que puede ayudar a fluir la sangre a los órganos que lo requieran.

Así como beber vino puede traernos múltiples beneficios, también hay mitos que por desconocimiento seguimos reproduciendo y lejos de llevarnos a buen puerto, pueden hacer que no disfrutemos plenamente de las bondades de esta bebida a base de uva.

Pilar nos cuenta que hoy por hoy sabemos que la vida del vino y/o su mejoría, va a depender del estilo del vino, el cual depende de 1) la calidad de las uvas, donde no solo tiene que ver el terroir y el suelo, 2) la vida del viñedo, 3) el campo y el trabajo agrícola, 4) el trabajo enológico para saber si el vino va a barrica o no, para adicionar aromas, sabores, taninos. “A mayor tiempo en barrica, un vino tendrá mayor capacidad de guarda”, nos cuenta la experta. No hay una generalidad de que todos los vinos pueden guardarse y todos van a envejecer bien, al final el vino es un producto vivo.

La experta nos remonta a Bordeaux, nos cuenta que anteriormente hablar de la temperatura ambiente se refería a la temperatura chambre, es decir, a las recámaras, cavas o sótanos fríos donde descansaban los vinos en los castillos franceses. Actualmente las variedades y estilos exigen temperaturas que van de los 6ºC a los 18ºC. “Cuando enfriamos mucho un vino lo que hacemos es que el vino no se exprese aromática y gustativamente”, nos cuenta Pilar.

Actualmente ya hay parámetros que nos guían para tener la mejor temperatura de un vino. Por ejemplo, si los tienes en tu cava, lo recomendable es que estén entre 12º y 14ºC. Sin embargo, los vinos blancos espumosos en servicio se sirven de 5º a 6ºC, los vinos blancos tranquilos se sirven entre 6º y 8ºC, los rosados entre 8º y 10º, los tintos jóvenes, entre 10º y 12ºC, mientras que los de crianza se sirven a 14ºC y los Reserva se sirven a 16ºC y los Gran Reserva idealmente se toman a 18º y hasta 20ºC.

Los primeros vinos de Bordeaux tenían esa forma porque los vinos que iban a permanecer largo tiempo van a polimerizar los taninos y van a crear sedimentos, tener esta base típica de botella bordelesa ayudaba a que ahí se depositaran los sedimentos. “Lo cierto es que se ha descubierto que era más fácil hacer una botella así que hacerla plana”, cuenta la sommelier.

Una de las bases principales de los maridajes es el equilibrio, el cual va a estar sustentado en aromas y sabores, pero además intervienen factores como la acidez, la tanicidad y el propio cuerpo del vino. A pesar de que esta idea parte de un maridaje clásico, la realidad es que el mundo del vino ha crecido, las gastronomías han evolucionado y se han globalizado, esto ha hecho que nuestro paladar haya cambiado,. Hoy por hoy podemos combinar un vino blanco que ha pasado por barricas con carne roja, o bien, un vino tinto joven y ácido con atún. Todo depende del sentido común, de conocer un poco sobre la potencialidad y sutileza de lo que vamos a degustar, para hacer una análisis adecuado de los sabores y aromas.

Hay un proceso en el servicio de vino que se llama trasvase y otro decantación. Trasvasar implica verter el vino de la botella en un recipiente para que el líquido se oxigene. Decantar implica que los sedimentos no pasen a la copa del consumidor, para lograrlo se oxigena suavemente en un decantador. (https://foodandwineespanol.com/)

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