México mantendrá crecimiento en la producción de alimentos en la próxima década

Pese a que la lucha contra la pandemia mundial de COVID-19 está causando una incertidumbre sin precedentes en las cadenas mundiales de suministro de alimentos, en la próxima década se espera que en México mantenga un mínimo aumento en la producción de alimentos como maíz, 0.67%; trigo, 1.89%; carne de res, 1.19%; cerdo, 1.80%; y pollo, 1.41%, según el informe conjunto Perspectivas agrícolas OCDE-FAO 2020-2029.

El informe genera buenas perspectivas en el potencial exportador del país. En 2019 México se consolidó como el principal exportador de aguacates del mundo con el 58% del mercado internacional y se espera que hacia la próxima década aumente su participación en 4.9%. Por otro lado, el país mantiene el liderazgo en la exportación de Papaya que en 2019 aumentó en 7% el envío principalmente a Estados Unidos. Así también, se espera un aumento en las exportaciones de mango, pues se espera aumente la demanda proveniente de Estados Unidos.

A nivel mundial, según el informe OCDE-FAO, a corto plazo, las consecuencias económicas y sociales de la pandemia interrumpen unas perspectivas en general positivas a medio plazo de la producción agrícola y el consumo de alimentos a nivel mundial.

Según un nuevo informe presentado hoy por Hubertus Gay, Experto de la División de Comercio Agroalimentario y Mercados de la OCDE y Sergio René Araujo Encisco, Economista de la FAO, los gobiernos se enfrentan al reto de elaborar políticas equilibradas que aborden las necesidades inmediatas -como la escasez de mano de obra-, y de crear condiciones duraderas para que el sector agrícola se pueda “reconstruir mejor”.

El informe conjunto Perspectivas agrícolas OCDE-FAO 2020-2029 indica que en los próximos diez años el crecimiento de la oferta superará al de la demanda, lo que hará que los precios reales de la mayoría de los productos básicos se mantengan en sus niveles actuales, o por debajo de ellos. Las fluctuaciones de los factores que impulsan la oferta y la demanda podrían dar lugar a fuertes variaciones de precios. Al mismo tiempo, se prevé que la disminución de la renta disponible en los países y hogares de bajos ingresos por la COVID-19 frene la demanda en los primeros años de esta perspectiva y socave aún más la seguridad alimentaria.

El aumento de la población mundial sigue siendo la causa principal del crecimiento de la demanda, aunque las pautas de consumo y las tendencias previstas varían de un país a otro en función de su nivel de ingresos y desarrollo. Se prevé que la disponibilidad media de alimentos per cápita alcanzará unas 3 000 kcal y 85 g de proteínas al día para 2029. Debido a la actual transición de la dieta mundial hacia un mayor consumo de productos animales, grasas y otros alimentos, se calcula que la proporción de alimentos básicos en la cesta de la compra disminuya para 2029 en todos los grupos de ingresos. En particular, se espera que los consumidores de los países de ingresos medios utilicen sus ingresos adicionales para cambiar sus dietas, pasando de alimentos básicos a productos de mayor valor. Mientras tanto, la preocupación por el medio ambiente y la salud en los países de ingresos altos debería impulsar la transición desde proteínas de origen animal hacia fuentes alternativas de proteína.

Se prevé que alrededor del 85 por ciento del crecimiento de la producción agrícola mundial en el próximo decenio provenga de mejoras en los rendimientos derivadas del mayor uso de insumos, inversiones en tecnología de producción y mejores prácticas agrícolas. Las cosechas múltiples al año representarán otro 10 por ciento del crecimiento de la producción, quedando un 5 por ciento restante para la expansión de las tierras agrícolas.

Para 2024, se prevé que la producción de la acuicultura supere a la pesca de captura como la fuente más importante de pescado en todo el mundo. Al mismo tiempo, se calcula que la producción ganadera mundial aumente un 14 por ciento, más rápido que el aumento esperado del número de animales. El uso de piensos se ampliará en línea con la producción acuícola y pecuaria, ya que las mejoras en la eficiencia de los piensos se verán contrarrestadas por un aumento de la intensidad de los mismos debido a la reducción de la agricultura doméstica.

La publicación Perspectivas Agrícolas OCDE-FAO 2020-2029 ofrece aportaciones basadas en evidencias para apoyar a los encargados de formular políticas en el desarrollo de un sistema alimentario mundial resiliente que afronte los desafíos a largo plazo de la seguridad alimentaria, el cambio climático, los medios de vida rurales y el uso de los recursos mundiales. Perspectivas Agrícolas es una iniciativa de colaboración entre la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), elaborada con aportaciones de expertos de sus gobiernos miembros y de organizaciones especializadas en productos básicos. Proporciona una evaluación consensuada de las perspectivas a diez años de los mercados de productos básicos agrícolas y pesqueros a nivel nacional, regional y mundial.

Durante su intervención en el marco de la presentación virtual del informe en español de la obra: “Perspectivas Agrícolas OCDE-FAO 2020-2029”, el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula, afirmó que México ha mostrado un fuerte compromiso por mantener un entorno macroeconómico estable, políticas fiscales y productivas con responsabilidad y sentido social, cuyos resultados reflejan una competitividad creciente, mayor productividad, mano de obra calificada, innovación y liberalización comercial.

Aseguró que hoy las estrategias de la Cuarta Transformación en el sector primario permiten anticipar buenos resultados, como el crecimiento esperado este año del ocho por ciento en la producción de maíz, trigo, frijol y arroz, lo que significa alcanzar las 34 millones de toneladas en granos básicos.

“Hemos trabajado en fortalecer las políticas públicas agrícolas, convirtiendo los subsidios en poderosos incentivos para aumentar la productividad y la competitividad de los pequeños productores, y canalizar fondos públicos hacia los agricultores, a fin de alcanzar un mejor nivel de vida, además de satisfacer la demanda tanto nacional como internacional con productos asequibles, seguros y de mayor calidad”, subrayó.

Precisó que el compromiso de la Secretaría de Agricultura es trabajar de la mano con el sector productivo nacional, contando con programas prioritarios que permiten a los productores de pequeña y mediana escala elevar sus ingresos y destinar parte de sus cosechas a contribuir con la autosuficiencia y seguridad alimentaria en el país.

Villalobos Arámbula reconoció los trabajos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y, en especial, por la conjunción de esfuerzos que permitió elaborar las “Perspectivas Agrícolas OCDE-FAO 2020-2029”, documento que contribuye al fortalecimiento de las acciones a favor del sector agroalimentario de México y el resto de los países que integran estos organismos.

En la Secretaría, dijo, celebramos estas acciones conjuntas, que son indispensables para generar herramientas que permiten conocer las tendencias de los principales mercados agropecuarios, las estimaciones y comportamiento de la producción y precios de diversos productos agrícolas y pesqueros en los próximos 10 años.

Contar con información puntual y confiable, como las “Perspectivas Agrícolas OCDE-FAO 2020-2029”, ayuda a la toma de decisiones y la creación de políticas públicas eficientes y responsables por parte de los actores más dinámicos del sector agroalimentario, apuntó.

“Esperamos que esta publicación conjunta OCDE-FAO sirva como un instrumento de referencia obligada para los responsables de las políticas públicas, de los actores que permiten mantener las cadenas alimentarias en óptimo funcionamiento para asegurar la producción y alimentación mundial”, aseveró.

Indicó que ante la coyuntura presentada este año por la pandemia por COVID-19 y sus fuertes impactos en los diversos ámbitos, incluido el agroalimentario, la respuesta a través de medidas rápidas y responsables de los países permitió mantener el flujo de productos agropecuarios y evitar una crisis alimentaria de altos niveles. (SALA DE PRENSA FAO. Oficina México. Con información de la SADER.)

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