Razas nativas de maíz, clave para autosuficiencia alimentaria en México

México es el centro de origen y diversidad genética del maíz (Zea mays ssp. mays), donde hace alrededor de 10 mil años comenzó la domesticación de una especie silvestre conocida como teocintle distribuida en la cuenca del río Balsas, en el suroeste del país.

El resultado de este proceso de evolución permitió que hoy el maíz contribuya con el 30 por ciento de las calorías en la dieta de cuatro mil 500 millones de personas en 94 países.

La aportación de México al mundo son un total de 59 razas nativas y cinco parientes silvestres que hasta nuestros días se cultivan en territorio nacional, lo que es clave para la historia y el futuro del maíz, al brindar un abanico de posibilidades para adaptar los cultivos a nuevas y más difíciles condiciones impuestas por el cambio climático, explicó Alicia Mastretta-Yanes, doctora en Biología Evolutiva.

“Todas las razas nativas hay alguien que las siembra en nuestro país y la verdad es que son maravillosas, y esta gente que las cultiva sabe que lo que tiene es un tesoro”, indicó.

La asesora en recursos genéticos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), detalló que en nuestra gran riqueza genética distribuida a lo largo y ancho de la República Mexicana podría estar la clave para podamos alcanzar la autosuficiencia y seguridad alimentaria a la que obliga el decreto presidencial que prohíbe a partir de enero de 2024, la importación de maíz transgénico y el uso del herbicida glifosato.

Explicó que actualmente las razas nativas de maíz que se cultivan por pequeños agricultores de menos de cinco hectáreas alimentan alrededor de 54 millones de mexicanos, con una producción de entre tres y cuatro toneladas por hectárea, en condiciones donde las variedades comerciales de híbridos, que son la mezcla natural de las semillas, no darían nada, como son suelos pedregosos o muy secos.

“Está sub-aprovechada la diversidad de los maíces, y hay muchos terrenos donde está sub-aprovechada la capacidad de la agricultura campesina. Si nos enfocaremos a que esta producción se elevara y que las rutas de comercio se facilitarán, entonces podríamos solucionar nuestros problemas de maíz”, detalló.

Alicia Mastretta-Yanes reconoció que elevar la producción no ocurrirá por arte de magia ni por decreto, pero en voltear a ver a la agricultura campesina y las razas nativas de maíz está parte de la respuesta.

“Esto no quiere decir que dejemos el otro tipo de agricultura intensiva, para nada, sigue siendo necesaria para México, por lo menos, tiene que haber una transición que tomará tiempo, y cada una cumple un papel particular”, manifestó.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) desarrollaron, en una estrategia conjunta, 158 ensayos y viveros de maíz nativo y de cultivos de la milpa en Oaxaca, Michoacán y el Estado de México con el objetivo de consolidar un esquema que eleve la productividad sustentable y el bienestar de las comunidades campesinas.

Con esta iniciativa conjunta, a través del Programa MasAgro se busca revitalizar la milpa y ampliar la investigación y el consumo de maíces nativos al representar éstos un potencial productivo que contribuirá a que la población mexicana tenga acceso a una alimentación sana, nutritiva y suficiente.

Un caso de éxito se registra en Yucatán, donde debido a los huracanes que afectaron en 2020 las regiones oriente y sur del estado, los productores perdieron cosechas y semillas, por lo que pidieron un lote al Banco de Germoplasma del CIMMYT, para reinsertar variedades nativas del estado que no se habían cultivado desde hace 80 años.

De esta forma, pudieron sembrar muestras de ocho variedades de tres razas nativas colectadas entre 1944 y 1961, con asistencia y acompañamiento técnico.

Durante el ciclo primavera-verano 2020 sembraron un total de 250 semillas de cada variedad en parcelas de 8×12 metros.

Como resultado, se seleccionaron las mejores plantas para obtener la semilla que les permita continuar con su reproducción y propagación en la región. (ERNESTO MÉNDEZ. EXCELSIOR. )

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