CIMMYT: más de 50 años contribuyendo a la mejora de los cultivos de maíz y trigo en el mundo

Desde su establecimiento oficial en 1966, el CIMMYT de México no solo es un centro de investigación agraria de primer nivel, quizás el más importante del mundo, con 1.500 empleados y proyectos en 40 países. Es además la institución encargada de preservar el impagable legado del padre de la llamada Revolución Verde y de la agricultura moderna, Norman E. Borlaug (1914-2009).

El investigador estadounidense -de origen noruego- inició su trabajo en un campo de ensayo de Toluca, en el marco de un programa piloto patrocinado por el gobierno mexicano y la Fundación Rockefeller en las décadas de 1940 y 1950 cuyo objetivo era aumentar la productividad agrícola en México.

Para desarrollar el concepto de ‘mejoramiento alternado’ decidió sembrar dos cultivos al año, en Toluca y en Ciudad Obregón en el estado de Sonora, en el norte de México. Este método de mejoramiento en dos localizaciones distintas permitió avanzar generaciones y acortar el ciclo de mejoramiento de los cultivos.

Al aplicar este método poco ortodoxo, Borlaug pudo avanzar las generaciones de trigo dos veces más rápido que los programas de mejoramiento estándar. Su programa de mejoramiento alternado fue tan exitoso que proporcionó las bases de la Revolución Verde.

Uno de sus logros más reconocidos se produjo en 1954, cuando al fin pudo obtener una variedad de trigo de porte bajo y resistente a los ataques de roya, mejor adaptada al medio y con un potencial productivo superior al de las variedades cultivadas hasta la fecha. Todo gracias a una variedad de trigo enano procedente de Japón que utilizó en el proceso de mejora.

La repercusión de su trabajo fue enorme. Países como México que en los años 40 importaba el 60% del trigo que necesitaba pasó a ser autosuficiente en 1954, gracias a las nuevas variedades obtenidas y a los criterios de manejo agronómico que impulsó Borlaug. En años siguientes, India o Pakistán fueron otros de los países que lograron asegurarse el suministro de cereal gracias a los avances en la mejora del trigo.

La estación experimental de Toluca fue el lugar donde Norman Borlaug recibió la noticia sobre su Premio Nobel de la Paz en 1970, por su contribución a la mejora de la agricultura y la alimentación en el mundo.

Ahora, la estación de Toluca se convertirá en el nuevo campo de pruebas del CIMMYT para el avance rápido de generaciones y mejoramiento acelerado en el trigo, un método que agiliza el avance de las generaciones de los cultivos y acorta el ciclo de mejoramiento utilizando herramientas como la iluminación continua y el control de temperatura.

La estación experimental de trigo de Toluca es una de las cinco estaciones experimentales del CIMMYT en México. En unos meses, la nueva encargada de coordinar la investigación relacionada con el cultivo de trigo en el CIMMYT será la doctora Alison Bentley. Como la nueva directora del Programa Global de Trigo, Bentley reemplazará a Hans Braun, quien ha dirigido el programa durante los últimos 16 años.

Bentley ha trabajado en el trigo -genética, recursos genéticos y premejoramiento del trigo- durante toda su carrera. Es la representante del Reino Unido en el Comité Científico de la Iniciativa Internacional del Trigo y es miembro del comité de la Sociedad de Genética y la Federación de Ciencias Vegetales del Reino Unido.

Actualmente, Bentley participa en proyectos de investigación internacionales en Etiopía, Gambia, Ghana, India y Pakistán. Dirige varios proyectos del Reino Unido e India con socios como la Universidad Agrícola de Punjab, el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Vegetal de la India y la Universidad de Cambridge, estudiando la variación y desarrollando germoplasma de trigo y otros cereales con una mayor eficiencia en el uso de recursos.

«Realmente es un momento emocionante para la investigación del trigo: la comunidad internacional ha trabajado unida para producir recursos genómicos, nuevos conocimientos biológicos y fisiológicos, una gran cantidad de germoplasma y herramientas para acelerar el mejoramiento. Esto proporciona una base incomparable para acelerar las mejoras genéticas y conectar ideas para determinar cómo podemos aplicar de manera práctica estas herramientas y tecnologías con socios para generar productos de valor añadido», comentó recientemente la doctora Bentley.

El 50% del maíz y el trigo que se cultiva en países en desarrollo está basado en las variedades del CIMMYT. La red global de distribución de semillas del CIMMYT proporciona el 80% del germoplasma del mundo.

Junto con el maíz, estos dos cultivos alimentan a miles de millones de personas en todo el mundo, y los sistemas en los que crecen cubren 400 millones de hectáreas de tierra. Eso es aproximadamente el 25% del total de la tierra cultivada. El maíz y el trigo generan en el mercado casi 50.000 millones de dólares cada año. (https://www.interempresas.net/)

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